
TRILOGIA DE APU
Satyajit Ray
El lamento del camino (Pather Panchali, 1952-55)
El invencible (Apajarito, 1956)
El mundo de Apu (Apur sansar, 1958)
“No haber visto el cine de Ray significa existir en un mundo sin poder ver la luz o la Luna” (Akira Kurosawa)
Satyajit Ray es el director que cambio el rumbo del cine hindú a mediados de los cincuenta. Modernizo el lenguaje, estableció unos parámetros temáticos mas abiertos y realistas, mostrando una imagen de la India poco complaciente aunque de infinito lirismo, fue el primer director hindú que triunfo en occidente, y quizás gracias a la puerta que el abrió en su momento, hoy es posible disfrutar en los cines en versión original de películas rodadas en este país.
La obra maestra de Ray es esta trilogía que inauguro excepcionalmente su carrera como director, aunque curiosamente no fue concebida como una trilogía, sino que se rodaron los filmes en un periodo de tiempo muy amplio y se estrenaron luego paulatinamente.
El lamento del sendero, primera película del trío, relata la infancia de Apu en una de las pobrísimas zonas rurales de la India. Apu, hijo de una familia bengali, es un niño (interpretado por Subir Bannekjee, descubierto por la mujer de Ray cuando el crío jugaba despreocupadamente junto a su casa) atado por fuertes lazos a su familia y las tradiciones de su pueblo, pero en esta infancia marcada por la falta de recursos, también vivirá momentos de alegría como cuando, en una emocionante escena, Apu ve un tren por primera vez. Alegrías y tristezas son la base de la trilogía, nadie como Ray equilibra emociones tan opuestas de una forma tan sencilla.
El mismo director, en su juventud de crítico cinematográfico en Calcuta, reclamaba esa sencillez en la mirada que tanto se echaba en falta en el cine de su país y que resulta ser la clave de la poesía de su obra: La materia pura del cine es la vida. Es increíble que un país que ha inspirado tanta pintura, música y poesía no conmueva al cineasta. Este, solo tiene que mantener los ojos y las orejas abiertas. Dejémosle que lo haga.
Después de ganar el primer premio en Cannes con El lamento de sendero, Ray afronta los años de juventud de Apu en Benares con la segunda película de la serie, El invencible. En esta ocasión, Apu se separa de su madre y deberá aprender a valerse por si mismo.
Un Ray consolidado en su país, que en esta ocasión no tuvo que empezar a rodar el film en 16mm y con tan solo unos pocos cientos de libras, como había hecho en El lamento del sendero. El film gana el León de Oro en el Festival de Venecia de 1957 y Ray continua asombrando a occidente, también deslumbrado por la impactante banda sonora, presente en toda la trilogía, del músico hindú más influyente de todos los tiempos, Ravi Shankar.
Ocho años tardo Satyajit Ray en completar el último film sobre la vida de Apu, El mundo de Apu. Ahora, el protagonista vive en Calcuta y contrae matrimonio, mientras ve la triste realidad de su país, notoria para el espectador en escenas de brutal realismo, como cuando Apu entra a trabajar como escritor de etiquetas en una fabrica de tarros de comida donde los obreros trabajan como maquinas inhumanas.
Culminaba así la trilogía, adaptación de una novela autobiográfica de Bibhutibhushan Bandhipadhyaya) que retrataba la vida en la India de principios del siglo XX de una forma tan sincera y naturalista, coloreando los pequeños detalles de la existencia para poder dar luego una imagen universal del ser humano, que desgraciadamente no fue comprendida por muchos críticos de su propio país, pero esa fue una constante en la carrera del director. Su visión de la vida incomodaba a diversos sectores de la India, y ya en los ochenta se le acuso de dar al resto del mundo una imagen demasiado negativa (por pobre) del país.
Ray fue un creador desde su infancia. Su familia estaba ligada a círculos progresistas de la India, rechazaban el sistema de castas y los matrimonios entre niños, y mantenían contacto con el venerado poeta Rabindranath Tagore. Paso muchísimas horas de su juventud visionando filmes de Hollywood y escribiendo a directores de la talla de Billy Wilder. Conoció a Renoir cuando realizaba labores de crítico en la Sociedad Cinematográfica de Calcuta, y fue el maestro francés quien le animo a que se lanzara a la dirección.
Su precisión visual con la cámara quizás provenga de la etapa que vivió como ilustrador en Londres, y la búsqueda de su cine en pos de la cruda realidad del país lo emparenta con el Neorrealismo italiano, del cual era un admirador declarado.
Descubrir el cine de Ray es adentrarse de forma suave en un mundo donde las películas fluyen de forma distinta, con un ritmo más acorde con los vaivenes de la vida. La dulzura y la amargura en una alternancia que no tiene fin y que, en filmes como esta trilogía de Apu, o en otros de su autor como La habitación de la música (1959) o la maravillosa La diosa (1960), conserva toda su emoción. Ray lo decía, no cuesta nada abrir ojos y orejas.
La canción del sendero
La canción del camino
Pather Panchali
Director: Satyajit Ray. India. 1955. 115 min
Primera película del trío, relata la infancia de Apu en una de las pobrísimas zonas rurales de la India. Apu, hijo de una familia bengalí, es un niño (interpretado por Subir Bannerjee, descubierto por la mujer de Ray cuando el crío jugaba despreocupadamente junto a su casa) atado por fuertes lazos a su familia y las tradiciones de su pueblo, pero en esta infancia marcada por la falta de recursos, también vivirá momentos de alegría como cuando, en una emocionante escena, Apu ve un tren por primera vez. Alegrías y tristezas son la base de la trilogía, nadie como Ray equilibra emociones tan opuestas de una forma tan sencilla.
El mismo director, en su juventud de crítico cinematográfico en Calcuta, reclamaba esa sencillez en la mirada que tanto se echaba en falta en el cine de su país y que resulta ser la clave de la poesía de su obra: “La materia pura del cine es la vida. Es increíble que un país que ha inspirado tanta pintura, música y poesía no conmueva al cineasta. Éste, sólo tiene que mantener los ojos y las orejas abiertas. Dejémosle que lo haga”.
El mismo director, en su juventud de crítico cinematográfico en Calcuta, reclamaba esa sencillez en la mirada que tanto se echaba en falta en el cine de su país y que resulta ser la clave de la poesía de su obra: “La materia pura del cine es la vida. Es increíble que un país que ha inspirado tanta pintura, música y poesía no conmueva al cineasta. Éste, sólo tiene que mantener los ojos y las orejas abiertas. Dejémosle que lo haga”.
El Invencible
El Invencible
Apajarito
Director: Satyajit Ray. India. 1956. 110 minDespués de ganar el primer premio en Cannes con “El lamento de sendero”, Ray afronta los años de juventud de Apu en Benares con la segunda película de la serie, “El invencible”. En esta ocasión, Apu se separa de su madre y deberá aprender a valerse por si mismo.
Un Ray consolidado en su país, que en esta ocasión no tuvo que empezar a rodar el film en 16mm y con tan sólo unos pocos cientos de libras, como había hecho en “El lamento del sendero”. El film gana el León de Oro en el Festival de Venecia de 1957 y Ray continua asombrando a occidente, también deslumbrado por la impactante banda sonora, presente en toda la trilogía, del músico hindú más influyente de todos los tiempos, Ravi Shankar.
El mundo de Apu
El mundo de Apu
Apur sansar
Director: Satyajit Ray. India. 1958. 105 min
El mundo de Apu retoma naturalmente el tema del aprendizaje que ya vertebrara El invicto. Sin embargo, el paso a la madurez de Apu introduce en el discurso de Ray una complejidad psicológica todavía mayor que aquélla de la que hiciera gala en la anterior entrega de la trilogía. Recién licenciado, Apu comienza a buscar trabajo en la conflictiva Calcuta de en torno a 1930; la conversación con su maestro en el prólogo de la película se desarrolla precisamente sobre el trasfondo sonoro de los gritos de una manifestación obrera. Pero no serán éstos los derroteros por los que discurrirá El mundo de Apu , ya que el realizador opta en seguida por concentrarse en la relación entre sus personajes. Como muy bien ha apuntado el antropólogo Peter J. Bertocci en un magnífico estudio sobre el film, el término cansar del título original (habitualmente traducido como mundo, aunque en realidad haga más bien referencia al flujo o movimiento cíclico de las cosas característico de la filosofía hinduísta) tiene en bengalí un segundo y muy preciso significado como vida familiar, entendida ésta fundamentalmente como la clave del desarrollo personal y de la madurez. El propio título enuncia, pues, de una manera inequívoca cuáles habrán de ser las tribulaciones de Apu a lo largo del film, confrontado sucesivamente con el doble papel de marido y padre como etapas de un proceso hacia la madurez que se revelará particularmente doloroso.
