Johan van der Keuken

Sesión 1. Retrospectiva del documentalista holandés Johan van der Keuken. 101 min.

Un momento de silencio
Esta película, realizada con recursos muy modestos, es una de las primeras que Johan van der Keuken hizo por su cuenta. Aquí trató de filmar libremente sin las restricciones de la anécdota, una línea argumental o un guión predefinido. La “historia” es libre: al principio, el incesante ir y venir de los carros se hace muy lento, los transeúntes se detienen y la ciudad de Ámsterdam se paraliza (de hecho, hay una conmemoración teniendo lugar pero esto no es mencionado en la película). En el silencio resultante, las secuencias de la película rodadas en el lugar parecen emerger de lo irreal. Simples observaciones poéticas cobran vida para formar un nuevo paisaje urbano. Un mundo subjetivo, compuesto, hecho a partir de lo que es objetivamente visible aparece y luego desaparece mientras vemos las multitudes, aún inmóviles, vuelven a la vida. Todo comienza otra vez y la película termina con una tarjeta en la cual se inscribe: “etc”…

Beauty
El mundo soñado por un espía fascista llamado Beauty. Se destruye a sí mismo al tratar de imponer un rígido orden de trabajo en el mundo. En este filme, la cámara de Johan van der Keuken emplea y destruye simultáneamente la estructura narrativa clásica de las películas de gángster prestándole múltiples significaciones a los objetos del medio ambiente del hombre. Los temas recurrentes de la obra de van der Keuken -el tiempo, la violencia, la percepción de la realidad- son tratados aquí con excepcional densidad.

Las vacaciones del cineasta
En un pueblo pequeño y despoblado de la provincia francesa de Aude, una pareja de ancianos le confía a la cámara del “turista” sus recuerdos del pasado: guerra, enfermedad, muerte… El filme se arma como una colección de imágenes autónomas que, una vez combinadas, crean el universo mental de van der Keuken: la felicidad familiar, fragmentos de algunos de sus primeros filmes, un homenaje al saxofonista Ben Webster, dos poemas por los grandes poetas contemporáneos Remco Campert y Lucebert, un retrato del abuelo del director, quien le enseñó fotografía a la edad de doce. “Una de aquellas pequeñas obras maestras que uno se encuentra por sorpresa…” Jean-Paul Fargier, Cahiers du Cinéma, 1975

El foto estudio de To Sang
Muchas nacionalidades son representadas en la calle de Ámsterdam donde el fotógrafo chino To Sang tiene su foto estudio: hay una tienda de pelucas surinamense-holandesa, Hollywood Hair, un centro sari pakistaní, Capricho, una agencia de viajes surinamensa, Woestenburg, una tienda holandesa, Sang Sang, una joyería china y Lokanta Ceren, un restaurante kurdo. Sus propietarios deciden que el señor To Sang les haga sus retratos y este proceso es filmado por el gran cineasta documentalista y fotógrafo Johan van der Keuken 

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