
Nuestra Historia
El Cineclub La Tuátara es un espacio para el conocimiento y el disfrute de el Cine de autor, nacido el 14 de diciembre de 2000 al interior de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales como un proyecto de estudiantes de Ciencia Política pero al cual pronto se incorporaron estudiantes de Derecho y luego de otras áreas diversas de la Universidad del Cauca.
En principio y sin mucho conocimiento del cine, solo con el ánimo de generar espacios de cultura y debate académico se realizaron varios ciclos temáticos como el rededor de temas de Género, de Reclusión y Carcel, de Educación, de Homosexualismo, siempre con presencia de panelistas que aportaban desde sus conocimientos y experiencias sobre los temas.
Una acción que nos brindó un fortalecimiento fue la realización de la primera Maratón de Cine, toda una noche viendo cien en dos pantallas gigantes, mucha, mucha gente nos acompañó y disfrutó con nosotros de esta grata noche. Hasta acá no teníamos nombre, pero nos identificaba una figura de un lagarto. Algún día una miembro del cineclub que estudiaba biología tenía un libro de taxonomía o algo parecido y empezamos a buscar nombres y características de varios lagartos. Varios llamaban la atención, La Iguana, la salamandra entre otras, pero este lagarto llamado Tuátara nos llamó la atención en demasía, pues tenía varias características que nos eran llamativas, su poca evolución, su origen y su tercer ojo. Allí surgió el nombre y desde entonces La Tuátara nos ha identificado y nos hemos fortalecido.
Dos años logramos mantener el Cineclub al interior de la Universidad, a pesar de problemas técnicos e institucionales, nunca fue fácil mantener el espacio, pero habían ganas y necesidad de estos espacios de encuentro. Luego fueron surgiendo otros espacios y otras necesidades. A finales de 2001 llegamos al Auditorio del Banco del Estado (Jimena Hormaza) y con ayuda de la Alianza Colombo Francesa (Bertrand Petitgrand) de la ciudad abrimos allí un espacio de Cine Francés. Ya proyectábamos dos veces por semana. En el año 2002 y después de eventos inesperados con el proyector y del posible cierre de este espacio cultural (que luego se concretó) nos quedamos si este buen espacio. Pero ya habíamos probado que podíamos brindar espacios culturales para más personas que los universitarios, que la ciudad necesitaba de estos espacios y eran acogidos tanto por las personas como por las entidades.
Acudimos pues al Instituto tecnológico de Comfacauca, una institución recién inaugurada en la ciudad y que vimos que tenía el espacio y la ubicación ideal para el desarrollo del Cineclub. Hicimos la propuesta el Instituto (Lina Uribe) y fue gratamente acogida. En la Universidad las proyecciones seguían pero cada vez con más dificultades, los proyectores quemaban los bombillos, eran robados, el espacio de proyección era utilizado y éramos desplazados a última hora, la búsqueda de respaldo al interior de la universidad era cada vez más extenuarte. Algún día toco abandonar las proyecciones en este espacio y dedicarnos al espacio en el ITC.
Cine Andariego, llevar cine a los barrios nació por esta época. Se escribió el proyecto, se presentó a varias instituciones, se pidió ayuda para traducirlo al francés, se presento al Ministerio de Cultura, en fin, se hicieron varias gestiones, sin mucho orden y con mucho desconocimiento de como hacer gestión, pero lo hicimos y por primera vez con el apoyo de la Alcaldía Municipal y el instituto Tecnológico de Comfacauca logramos hacer una prueba piloto.
En principio y sin mucho conocimiento del cine, solo con el ánimo de generar espacios de cultura y debate académico se realizaron varios ciclos temáticos como el rededor de temas de Género, de Reclusión y Carcel, de Educación, de Homosexualismo, siempre con presencia de panelistas que aportaban desde sus conocimientos y experiencias sobre los temas.
Una acción que nos brindó un fortalecimiento fue la realización de la primera Maratón de Cine, toda una noche viendo cien en dos pantallas gigantes, mucha, mucha gente nos acompañó y disfrutó con nosotros de esta grata noche. Hasta acá no teníamos nombre, pero nos identificaba una figura de un lagarto. Algún día una miembro del cineclub que estudiaba biología tenía un libro de taxonomía o algo parecido y empezamos a buscar nombres y características de varios lagartos. Varios llamaban la atención, La Iguana, la salamandra entre otras, pero este lagarto llamado Tuátara nos llamó la atención en demasía, pues tenía varias características que nos eran llamativas, su poca evolución, su origen y su tercer ojo. Allí surgió el nombre y desde entonces La Tuátara nos ha identificado y nos hemos fortalecido.
Dos años logramos mantener el Cineclub al interior de la Universidad, a pesar de problemas técnicos e institucionales, nunca fue fácil mantener el espacio, pero habían ganas y necesidad de estos espacios de encuentro. Luego fueron surgiendo otros espacios y otras necesidades. A finales de 2001 llegamos al Auditorio del Banco del Estado (Jimena Hormaza) y con ayuda de la Alianza Colombo Francesa (Bertrand Petitgrand) de la ciudad abrimos allí un espacio de Cine Francés. Ya proyectábamos dos veces por semana. En el año 2002 y después de eventos inesperados con el proyector y del posible cierre de este espacio cultural (que luego se concretó) nos quedamos si este buen espacio. Pero ya habíamos probado que podíamos brindar espacios culturales para más personas que los universitarios, que la ciudad necesitaba de estos espacios y eran acogidos tanto por las personas como por las entidades.
Acudimos pues al Instituto tecnológico de Comfacauca, una institución recién inaugurada en la ciudad y que vimos que tenía el espacio y la ubicación ideal para el desarrollo del Cineclub. Hicimos la propuesta el Instituto (Lina Uribe) y fue gratamente acogida. En la Universidad las proyecciones seguían pero cada vez con más dificultades, los proyectores quemaban los bombillos, eran robados, el espacio de proyección era utilizado y éramos desplazados a última hora, la búsqueda de respaldo al interior de la universidad era cada vez más extenuarte. Algún día toco abandonar las proyecciones en este espacio y dedicarnos al espacio en el ITC.
Cine Andariego, llevar cine a los barrios nació por esta época. Se escribió el proyecto, se presentó a varias instituciones, se pidió ayuda para traducirlo al francés, se presento al Ministerio de Cultura, en fin, se hicieron varias gestiones, sin mucho orden y con mucho desconocimiento de como hacer gestión, pero lo hicimos y por primera vez con el apoyo de la Alcaldía Municipal y el instituto Tecnológico de Comfacauca logramos hacer una prueba piloto.
